Cuando decidí ir a terapia...
Tras muchos años de aparente normalidad y de repetirme a mi misma que yo no necesito terapia porque soy autosuficiente, nació mi hijo para enseñarme la humildad de dejarse ayudar y, sobre todo, de parar y decir: es hora de empezar a mirar más allá de lo aparente, en esa sensación incomoda con la que a menudo vivimos, a la que no solemos ponerle nombre.
Aún me cuesta explicar por qué voy a terapia. Mucha gente cuando lo hablas con normalidad te preguntan ¿pero qué te pasa? y lo más curioso es que no se trata de qué me pasa como un hecho aislado y puntual, como el que tiene una contractura y el fisioterapeuta se la quita en un par de sesiones, no, no se trata de eso, por suerte para mí, se trata de algo más sincero y duradero, es un aprendizaje constante de uno mismo, es un viaje a los submundos personales increíbles, es empezar a sentir que vives tu historia y no que sólo la lees.
Así fue como tomé la gran decisión de ir a terapia.
Por ello, doy gracias a mi hijo que me enseñó esto tan importante para mi y que creo que debería ser importante para todos.
Con esto empiezo mi diario, el diario de las cosas que van surgiendo en la terapia, que voy identificando y que creo que puede ayudar a otros.

No hay comentarios:
Publicar un comentario