lunes, 8 de abril de 2013

LA GRAN DECISIÓN


Cuando decidí ir a terapia...


Tras muchos años de aparente normalidad y de repetirme a mi misma que yo no necesito terapia porque soy autosuficiente, nació mi hijo para enseñarme la humildad de dejarse ayudar y, sobre todo, de parar y decir: es hora de empezar a mirar más allá de lo aparente, en esa sensación incomoda con la que a menudo vivimos, a la que no solemos ponerle nombre.

Aún me cuesta explicar por qué voy a terapia. Mucha gente cuando lo hablas con normalidad te preguntan ¿pero qué te pasa? y lo más curioso es que no se trata de qué me pasa como un hecho aislado y puntual, como el que tiene una contractura y el fisioterapeuta se la quita en un par de sesiones, no, no se trata de eso, por suerte para mí, se trata de algo más sincero y duradero, es un aprendizaje constante de uno mismo, es un viaje a los submundos personales increíbles, es empezar a sentir que vives tu historia y no que sólo la lees. 

Así fue como tomé la gran decisión de ir a terapia.

Por ello, doy gracias a mi hijo  que me enseñó esto tan importante para mi y que creo que debería ser importante para todos.
Con esto empiezo mi diario, el diario de las cosas que van surgiendo en la terapia, que voy identificando y que creo que puede ayudar a otros.

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